Después de un homenaje al Indio que metió más de 600 personas cantando a garganta pelada, el festival de Gálvez confirma su tercera edición: seis propuestas en dos escenarios, un sector nuevo — el Patio — y una promo de lanzamiento que dura hasta el 24 de septiembre. O hasta que se acaben las 100.
El rock argentino nunca nació en los estadios. Nació en clubes de barrio, en boliches con la chapa transpirada, en pueblos donde una guitarra enchufada era el acontecimiento de la semana. Rock de Acá pertenece a esa tradición: heredero del Festival Nacional, se levantó sobre una idea simple y terca — el escenario es para las bandas de acá, las que ensayan en los garajes de Gálvez y la región.
En dos ediciones se volvió un ícono de la ciudad, con una postal que no se ve en cualquier lado: adolescentes y familias enteras en la misma pista. Y la última fue directamente para los libros: un homenaje al Indio Solari con más de 600 personas coreando cada tema, de esos momentos en los que un boliche entero canta y por un rato nadie mira el teléfono.
El sábado 17 de octubre, el Volumen 3 vuelve al boliche de siempre con su grilla más ambiciosa:
La noche está pensada como un viaje con distintos momentos, repartidos en la doble propuesta que ya es marca registrada del festival: el escenario acústico para los momentos de piel — esos en los que se escucha hasta la respiración — y el escenario principal para saltar hasta que tiemble la chapa.
Y este año se suma el Patio, un sector completamente nuevo: gastronomía, juegos, artistas expresándose en vivo y algunas sorpresas que se van a ir develando. La idea es que el festival se viva también afuera del pogo — un lugar para respirar, comer rico y encontrarse.
Consejo de amigo, con las dos ediciones anteriores como testigo: no las pienses. Cien entradas 2x1 en una ciudad que ya llenó este boliche cantando al Indio no son cien entradas — son un suspiro.
El rock de acá se escucha fuerte. Y el 17 de octubre, más que nunca.